domingo, 12 de junio de 2011

Haciendo una Pausa

Hacía tiempo que no volvía a pisar este mundillo, los motivos que me mantenían alejado fueron los estudios, poder sacarme 2º de bachillerato y hacer la Selectividad me ha supuesto estar bastante tiempo lejos del ordenador.
Antes de volver a seguir con la historia, me gustaría hacer una pausa para reflexionar.

"Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo" (Proverbio Árabe)

No puedo negar que el pasado me ha ido consumiendo, no poder alejarme de los acontecimientos del pasado, viviendo por el pasado y volviendo a buscar sentimientos que ya no existen. En otras palabras, no era capaz ni por activa ni por pasiva de pasar página.

Los amigos y amigas, los hermanos y hermanas, los padres y las madres son puntos de apoyo para salir de ese bache, de poder salir y seguir con tu vida. Poder sentirte libre del martirio que has estado viviendo.

Pero, con no solo eso, intentas volver al pasado, poder reconstruirlo para poder seguir adelante, pero la reconstrucción falla, sin éxito, derrumbando el futuro y los sueños.
Pero todavía hay algo que puedes hacer, algo que soluciona todos tus problemas, aunque la otra persona sufra más que nada en el mundo, ya que vuelves a abrir la herida sellada. Cómo un gilipollas, no me dí cuenta de que la única forma de superarlo, es huir del pasado, alejarse lo más rápido posible para que no te consuma.

Gatear, dar los primeros pasos, andar, ir a la pata coja, saltar, correr y finalmente esprintar. Pero con la suficiente fuerza y resistencia de alejarse del pasado y poder vivir el presente, donde encuentras gente que te vuelven a hacer sentir igual de feliz que cuando eres un niño pequeño.


Por eso he aprendido esta lección, selle la herida después de un año, voy a seguir mi camino, sin echar la vista atrás, corriendo tan rápido como pueda para que el pasado no me vuelva a consumir en la soledad.

La felicidad del presente es la felicidad del futuro, por eso, aprovecha el momento =)

domingo, 23 de enero de 2011

Lo contrario de lo que ves...

Daniel se levantó de la cama, muy sudado y con el corazón queriendo salir de su cuerpo, sacó la carta que le dejó su difunto padre y la leyó de nuevo, pero esta vez leyó la primera indicación.

 611-123-310-001-213-900-720

"Una serie de números sin relación alguna, como en el pasado.." pensó Daniel. Él sabía perfectamente que esos números tenían una relación directa con "Lo contrario de lo que ves..". Se sentó en la mesa de la cocina para intentar averiguarlo. Empezó a escribir lo que él veía de inicio que eran restas, empezó a restar: "-1657", sabiendo perfectamente que no era eso.

Estuvo una hora intentándolo, mirando a ver que podría ser.Pero no consiguió nada. "Dimito.." dijo Daniel en alto. 
Decidió ir a comprar algo para comer ya que no había comido nada desde que abandonó el hospital. Él no conseguía olvidarse de esos malditos números de tal manera que los empezaba a aborrecer. 
Al llegar al supermercado, pensó rápidamente que quería de comer. vió una docena de huevos, situada a la izquierda de la entrada, pero para poder llegar tenía que dar toda la vuelta. De camino a por los huevos cogió una bolsa de patatas fritas congeladas cuando de repente observó que en un producto de los congelados se encontraba la pista que necesitaba.
Nervioso por el nuevo descubrimiento, pagó y salió corriendo del supermercado.

Llegó al motel y subió a la habitación subiendo los escalones de 2 en 2. Abrió la puerta y se dirigió a la carta.
- ¿Lo contrario de lo que ves, no? - Con nerviosismo empezó a escribir la solución

 611+123+310+001+213+900+720= 2879

Seguía sin tener mucho sentido, había vuelto a fallar pero sería la última vez; Daniel se dio cuenta que "Lo contrario de lo que ves" es lo contrario de lo que veía, lo contrario de la resta era una suma. Escribió lo ultimo que creía que funcionaría; La suma de los 3 números en uno:

6+1+1= 8
1+2+3= 6
3+1+0= 4
0+0+1= 1
2+1+3= 6
9+0+0= 9
7+2+0= 9

¡Era un número de teléfono!.
Daniel cogió el teléfono de la habitación y empezó a marcar; por fin había resuelto el misterio que le producía el malestar que tenía en el cuerpo. 
Segundo pitido. Tercer pitido. Cuarto pit...

- ¡Daniel! Estaba esperando que me llamaras, no creía que tardaras tanto -. Dijo la voz

No podría ser verdad, el miedo volvió a su cuerpo; le entraban ganas de llorar por escuchar aquella voz que para mí era tan familiar. Aquella voz que no esperaba que estuviera detrás de todo.

- Debe de ser una broma - dijo Daniel.

Era la voz de Susan.


viernes, 21 de enero de 2011

Las pistas del pasado

Silvia González se llamaba la chica que estaba tumbada a sus pies. Daniel todavía sentía el temor recorriendo sus venas, pensando que él habría  podido evitar aquel asesinato. ¿Pero por qué le esperaban?.
Tras cientos de preguntas que le hicieron los policías; la desesperación y el temor casi habían desaparecido ya que no había dormido nada desde hace más de veinticuatro horas.
Daniel inició su camino hacia el "Lugar fresco oriente" para dormir aproximadamente hasta las 3 de la tarde y así poder ir a casa de Susan.

Llegó a la recepción. A pesar de ser un motel, la recepción era un lugar muy espacioso, con abundancia de espejos y letreros extraños con letras árabes que no llegó a entender. Daniel dio una vuelta por esa recepción y no vio a nadie; Daniel se dirigió al mostrador y pulsó el botón de la mesa para que le atendieran. Nada.
Se dirigió hacía la calle, pensando que dormiría ahí y maldiciéndose por tardar tanto. Cuando se disponía a salir, alguien le tocó el hombro.
- Perdone por la tardanza señor. Bienvenido a "Lugar fresco oriente". ¿Qué desea? - me preguntó el recepcionista, dándose cuenta que tenía un pantalón vaquero con una camiseta de tirantes blanca.
- Buenas noches, me gustaría saber si hay alguna habitación libre para uno o dos días.
- Espere, voy a mirar en el ordenador a ver si queda alguna libre-. Cuando estaba tecleando el recepcionista, Daniel se fijó en sus manos; estaban impregnadas de tinta negra reciente, dejando manchas en las teclas.
- Hay una habitación libre, la R3, es espaciosa con una cama individual, televisión y cocina.
- ¿Hay cuarto de baño en la habitación?- pregunté.
- No, es compartido, hay dos baños en cada planta, disculpe las molestias.

El recepcionista le dio la llave en la mano y algunas advertencias sobre el uso de la ducha, la música, etc...
Daniel se dirigía hacía el ascensor, cada vez le quedaba menos para poder cerrar los párpados y descansar después de un duro día de información y acontecimientos.

- Espere señor - le paró el recepcionistas, aumentando el tono de voz - el ascensor está estropeado, deberá subir por las escaleras.

"Joder, 4 plantas andando", pensó Daniel. Frustrado, empezó a subir esos escalones que cada vez se hacían más pesados y cada vez más altos.

Llegó a la habitación, cerró la puerta y sin encender ninguna luz se tiró sobre la cama; no tardó ni 3 minutos en que sus párpados por fin se cerrarán. Fue un día agotador.
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- Haber hijo, tenemos una serie de números por ejemplo 421 - 270 - 111 - 259, que harías con esos números - decía mi padre.
- Pues... supongo que los restaría, ya que el signo es lo que marca ¿no? - Contesté decididamente
- Error, nunca te fíes de los signos que hay, algunos pueden ser muy engañosos, por ejemplo el de un producto vectorial y una multiplicación, prueba otra vez - decía mi padre, sonriente.
- ¿Productor qué? - contesté con temor a ese conjunto de palabras
- Nada hijo olvídalo, te voy a dar una pista para que lo resuelvas, debes hacer lo contrario de lo que ves - dijo mi padre, otra vez con su aspecto serio - volveré en 30 minutos, que tengo una reunión con un amigo, luego vengo para ver si lo has conseguido resolver.
- "Lo contrario de lo que ves..." - Me quedé pensando a ese conjunto de números, pero nada yo lo único que veía eran un conjunto de números insignificantes y sin sentido. Me levanté de la silla para ir al servicio, cuando escuché a mi padre hablando por teléfono con su amigo.

- ¿Cómo que vais a jugar al solitario?¿Tú solo?
...
- ¿Cómo, qué es un juego real?
...
- ¿Yo una carta, qué carta?
...
- Paso del juego, no me involucres más con este tema - Colgó el teléfono con una mezcla de ira y miedo por lo que podría pasar, lo marcaban sus facciones de la cara. Suspiró y giró la cabeza mirándome a los ojos, el temor que transmitía aquellos ojos me hizo estremecerme.
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Sonó el despertador, el día volvía a empezar pero ahora con alguna idea de lo que estaba ocurriendo, el flash back que tuvo Daniel cuando era pequeño le ha hecho recordar dos cosas: la primera, que el juego de cartas en el que estaba involucrado su padre tiene que ver con su asesinato y el de Silvia; y la segunda y más importante, que su padre le dio las pistas para resolver la primera indicación. 

"Lo contrario de lo que ves..." 

domingo, 16 de enero de 2011

Noche intranquila

Al salir del hospital, Daniel tenía su cabeza apunto de estallar; todos los datos que había recibido las horas anteriores, junto con todos los enigmas que había en la carta escrita por su padre y que se había propuesto resolver, hizo que se olvidara de decidir dónde iba a dormir aquella noche.
Después de un rato buscando una de las pocas cabinas de teléfono que quedan en Barcelona supo a quién debería llamar. Encontró a la persona idónea para llamarla en ese momento y que vivía relativamente cerca del hospital; Su nombre era Susan, trabajaba en un instituto público de profesora de inglés. Daniel y Susan eran amigos desde que eran pequeños, se conocían debido a que el padre de Daniel y los padres de Susan eran íntimos amigos.
Tras estar buscando una cabina y decidiendo a quién llamar encontró una cabina en la calle que estaba enfrente de su posición. Al llegar a ella, empezó a marcar el número.

Las teclas del teléfono estaban frías como el hielo, al igual que el auricular producíéndole escalofríos en su cuerpo. Cuando pulsó el último número, se dio cuenta que no pasaba nadie por la calle, algo extraño estando en una de las zonas más populares de Barcelona. Al dar el primer tono agudo de llamada que electrificaba su cuerpo observó su reloj de muñeca. Tras verlo, colgó inmediatamente. Eran las 3 de la madrugada del Lunes. Por lo que si la llamaba ahora, la despertaría y ella no podría rendir bien con sus clases.
Colgando el auricular, decidió caminar para encontrar un motel barato para quedarse esa noche, y así descansar y pensar en una de las incógnitas que tenía. ¿Qué significaba esos números?¿Por qué estaban separados en series de tres?. Mientras pensaba en esos números observó a dos personas metiéndose mano en la calle de la derecha. "Pervertidos" pensó Daniel ya que no quería estropearles la noche.

Alzó la vista y observó a lo lejos un motel llamado "Lugar Fresco Oriente". Se dirigió a la entrada cuando de repente escuchó un grito en la calle que había dejado atrás. Ese gritó bloqueó su mente unos instantes, olvidándose de números ni cualquier otra cosa que averiguar. Sólo necesitaba saber que había ocurrido. Daniel salió corriendo hasta llegar a la calle donde provenía el sonido.

Al llegar, Daniel se quedó paralizado por lo que sus ojos llenos de lágrimas estaban contemplando. Sin saber que hacer, miraba el cadáver de una muchacha muy joven con un gran charco de sangre alrededor suya.
Daniel empezó a moverse lentamente hacia el cuerpo y captó una nota que había en el suelo, a unos centímetros del charco de sangre y sujetos entre tres piedras pequeñas. Recogió ese papel que contenía la carta llamada "Dos de bastos" con dos gotas de sangre. Al abrir la nota empezó a leer lo que ponía:

"Daniel, el juego ha comenzado"

Le estaban esperando, esa gente ya tenían programado todo lo que iba a ocurrir y sabían hacia donde él iba a ir, confirmando así el asesinato de su padre. El mundo en que vivía Daniel giraba en torno a él. Pero, aunque eso fuera verdad. ¿Qué juego era ese? y sobre todo ¿Quién es la chica a la que habían asesinado segundos después de que él pasara por la calle perpendicular a ella?.

sábado, 15 de enero de 2011

Barcelona, ciudad de tristezas

Daniel nunca se imaginaba que llegaría a Barcelona entre maletas, aguantándose la respiración para que no fuera pillado. En estos momentos, España estaba en crisis y él, como muchos otros estaba en paro, soñando e imaginando conseguir otra vez un trabajo. El viaje a Barcelona le dio tiempo para pensar y recapacitar sobre la muerte de su padre, la cual le hizo cambiar su manera de ver la vida.
Su padre era la única familia que le quedaba viva a Daniel; su padre fue el centro para él, ya que era el punto de inspiración para todas sus novelas; novelas que trataban de cómo se conocieron sus padres y su boda, también las aventuras vividas por los mismos en la luna de miel y la última obra escrita fue sobre la muerte de su madre hace veinte años.
Al llegar a la estación, Daniel,para desestresarse del viaje en tren sacó el último cigarrillo que le quedaba y lo encendió, bajando una tranquilidad por su cuerpo que la nicotina le proporcionaba.

Tras dos horas cogiendo transbordos de autobús en autobús y de tren en tren, llegó finalmente al hospital de la Vega, donde podría ver a su fallecido padre. Al entrar en el depósito de cadáveres del hospital, el médico que le atendió explicaba a Daniel las causas de su muerte, al igual que el pésame.
Daniel, al ver la forma que hacía el cuerpo de su padre debajo de la sábana azul produjo un cambió en su organismo, el corazón le iba a mil por hora, le costaba respirar y le empezaron a dar pinchazos en la boca del estómago; como si fuera un aviso de que no debería estar ahí o no debería ver a su padre.
El doctor, al ver las muecas de dolor de Daniel, se disponía a destapar el cádaver para que acabara su sufrimiento.
- Espere doctor, pensándolo mejor, prefiero no ver a mi padre; me gustaría que el último recuerdo que hubiera tenido de él sea cuando estaba vivo.
- Comprendo.- dijo el doctor. Si usted cambia de opinión, podrá venir a verlo durante esta semana al hospital
- ¿Y por qué no me dejan enterrarlo?- preguntó Daniel extrañado. Yo pienso que ya he sufrido bastante con esta noticia y me gustaría no alargarla más.
- No podemos enterrarlo hasta que conozcamos el verdadero motivo de su muerte.
- Pero, si ha sido un accidente de tráfico, la causa está más que justificada.

Tras unos minutos de silencio, el médico reanudó la conversación produciendo un cambio en el aire de esa sala:
- Verá señor Fernández, cuando la ambulancia recogió a su padre, él guardaba una carta en el bolsillo del pantalón, era para usted.
- ¿Para mí?- preguntó sorprendido. Era la primera carta que recibía desde hace muchísimo tiempo por algún motivo que otro.
- Sí, para usted. Nos hemos permitido el gusto de leer esta carta y nos disculpamos de antemano - dijo el doctor. Pero gracias a esta carta, hemos decidido investigar un poco más el cadáver y avisar a la policía.

¿ Policía? Todo el mundo se había vuelto loco, por un accidente de tráfico hacer un mundo de ello, pensaba Daniel. Recogió el sobre y empezó a leer la carta:

"Daniel, hijo mío, estoy en un grave peligro que sólo tu debes saber,
Posiblemente cuando veas esta carta yo estaré más que muerto pues
el descubrimiento de los misterios de la vida (Cruda Vida por así llamarlo)
me ha supuesto abandonar este mundo voluntariamente, tal como Sócrates hizo.
Por favor, hijo mio, en esta carta hay indicaciones que debes hacer con mi cadáver.
1. 611-123-310-001-213-900-721
2. Mary Ware
3. Volando hasta el amanecer

Este es el final de mi carta, hijo mío y te pido un único favor.
NO investigues mi muerte"
Firmado. L.F.O

Daniel, atónito, dobló otra vez la carta. Él no había comprendido que significaba muchas cosas de esa carta. ¿Qué significaba esos números?, ¿Quién es Mary Ware?, ¿Qué son esos misterios?, lo que si sabía y una de las cosas que su padre le enseñó, es el descubrimiento de enigmas; y esa carta estaba repleta de ellos. Pero tanto los médicos, como la policía como él mismo había entendido lo que significaba la carta en sí. 
Su padre, Luis Fernández Ochoa, fue asesinado.

viernes, 14 de enero de 2011

El inicio

Todo estaba oscuro, tanto que yo no era capaz de mirarme las manos sobrepuestas en las sábanas de la cama; hice un ligero pero costoso movimiento para incorporarme. Estaba sudando, era un sudor frío, como si estuviera enfermo. Pero en cuestión de segundos supe que ese sudor se había provocado por la misma pesadilla de todas noches, esa pesadilla que no me dejaba dormir desde hace tres semanas. Me levanté de la cama por el calor que hacia en aquella pequeña habitación donde intentaba vivir el día a día.
Me dirigí directamente a la cocina, donde estaba esperándome como todos los días desde hace tres semanas lo que me aliviaba el cuerpo y me hacía dormir nuevamente, cogí el primer cigarro que salió del paquete y encendí el mechero, sintiendo como la sustancia de aquel cigarro inundaba mi cuerpo y se extendía por mi organismo hasta llegar a los pulmones, mientras yo contemplaba la llama que producía una simple chispa con un poco de gas que contenía aquel mechero.

Aquella había sido la rutina de Daniel desde hace 3 semanas, hasta que en ese mismo momento, sonó el teléfono. Ese momento inesperado provocaría el cambió del día a día de Daniel.
- ¿Quién es el que llama a las tres de la madrugada estropeando mi sueño?- mentía Daniel molesto.
- Daniel Fernández Peña, ¿eres tú?, soy Noelia, llamo del hospital de la Vega de Barcelona, tengo malas noticias - Daniel se preguntó qué sería lo que aquella chica tenía que decirle, temiendo lo peor que podría pasar - Verá Daniel, Luis Fernández Ochoa, su padre, acaba de fallecer por un accidente de tráfico.

Daniel no podía creer lo que estaba escuchando de la recepcionista, no podía pensar que eso podría ser verdad. Asustado, colgó el teléfono rápidamente, apagó el cigarro que tenía en la mano antes de que lo soltará por los temblores que le producía aquella noticia y salió de casa directo para Barcelona. La pesadilla de Daniel se había vuelto realidad.