Tras cientos de preguntas que le hicieron los policías; la desesperación y el temor casi habían desaparecido ya que no había dormido nada desde hace más de veinticuatro horas.
Daniel inició su camino hacia el "Lugar fresco oriente" para dormir aproximadamente hasta las 3 de la tarde y así poder ir a casa de Susan.
Llegó a la recepción. A pesar de ser un motel, la recepción era un lugar muy espacioso, con abundancia de espejos y letreros extraños con letras árabes que no llegó a entender. Daniel dio una vuelta por esa recepción y no vio a nadie; Daniel se dirigió al mostrador y pulsó el botón de la mesa para que le atendieran. Nada.
Se dirigió hacía la calle, pensando que dormiría ahí y maldiciéndose por tardar tanto. Cuando se disponía a salir, alguien le tocó el hombro.
- Perdone por la tardanza señor. Bienvenido a "Lugar fresco oriente". ¿Qué desea? - me preguntó el recepcionista, dándose cuenta que tenía un pantalón vaquero con una camiseta de tirantes blanca.
- Buenas noches, me gustaría saber si hay alguna habitación libre para uno o dos días.
- Espere, voy a mirar en el ordenador a ver si queda alguna libre-. Cuando estaba tecleando el recepcionista, Daniel se fijó en sus manos; estaban impregnadas de tinta negra reciente, dejando manchas en las teclas.
- Hay una habitación libre, la R3, es espaciosa con una cama individual, televisión y cocina.
- ¿Hay cuarto de baño en la habitación?- pregunté.
- No, es compartido, hay dos baños en cada planta, disculpe las molestias.
El recepcionista le dio la llave en la mano y algunas advertencias sobre el uso de la ducha, la música, etc...
Daniel se dirigía hacía el ascensor, cada vez le quedaba menos para poder cerrar los párpados y descansar después de un duro día de información y acontecimientos.
- Espere señor - le paró el recepcionistas, aumentando el tono de voz - el ascensor está estropeado, deberá subir por las escaleras.
"Joder, 4 plantas andando", pensó Daniel. Frustrado, empezó a subir esos escalones que cada vez se hacían más pesados y cada vez más altos.
Llegó a la habitación, cerró la puerta y sin encender ninguna luz se tiró sobre la cama; no tardó ni 3 minutos en que sus párpados por fin se cerrarán. Fue un día agotador.
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- Haber hijo, tenemos una serie de números por ejemplo 421 - 270 - 111 - 259, que harías con esos números - decía mi padre.
- Pues... supongo que los restaría, ya que el signo es lo que marca ¿no? - Contesté decididamente
- Error, nunca te fíes de los signos que hay, algunos pueden ser muy engañosos, por ejemplo el de un producto vectorial y una multiplicación, prueba otra vez - decía mi padre, sonriente.
- ¿Productor qué? - contesté con temor a ese conjunto de palabras
- Nada hijo olvídalo, te voy a dar una pista para que lo resuelvas, debes hacer lo contrario de lo que ves - dijo mi padre, otra vez con su aspecto serio - volveré en 30 minutos, que tengo una reunión con un amigo, luego vengo para ver si lo has conseguido resolver.
- "Lo contrario de lo que ves..." - Me quedé pensando a ese conjunto de números, pero nada yo lo único que veía eran un conjunto de números insignificantes y sin sentido. Me levanté de la silla para ir al servicio, cuando escuché a mi padre hablando por teléfono con su amigo.
- ¿Cómo que vais a jugar al solitario?¿Tú solo?
...
- ¿Cómo, qué es un juego real?
...
- ¿Yo una carta, qué carta?
...
- Paso del juego, no me involucres más con este tema - Colgó el teléfono con una mezcla de ira y miedo por lo que podría pasar, lo marcaban sus facciones de la cara. Suspiró y giró la cabeza mirándome a los ojos, el temor que transmitía aquellos ojos me hizo estremecerme.
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Sonó el despertador, el día volvía a empezar pero ahora con alguna idea de lo que estaba ocurriendo, el flash back que tuvo Daniel cuando era pequeño le ha hecho recordar dos cosas: la primera, que el juego de cartas en el que estaba involucrado su padre tiene que ver con su asesinato y el de Silvia; y la segunda y más importante, que su padre le dio las pistas para resolver la primera indicación.
"Lo contrario de lo que ves..."
Bastante bieen (: a ver que pasa con los dichosos numeros..
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